Río es de esos destinos que rinden en cualquier momento del año: está a menos de tres horas de vuelo, no hay cambio de idioma imposible y combina ciudad, naturaleza y playa como pocos lugares del mundo. Para las familias, además, es sorprendentemente amigable.
Los clásicos, en versión familiar. El tren del Corcovado para subir al Cristo Redentor es una atracción en sí misma para los más chicos, y el teleférico del Pan de Azúcar —con sus dos tramos sobre la bahía— suele ser el momento favorito del viaje. Comprá los tickets online para elegir horario y esquivar el mediodía.
Playas con olas chicas. Copacabana e Ipanema son icónicas, pero con niños funcionan mejor los extremos: el Leme (al final de Copacabana) y la playa de Urca, con agua calma y vista al Pan de Azúcar. Los puestos de la arena alquilan sillas y sombrillas por monedas.
- El Aquario marino AquaRio es el plan perfecto para un día nublado.
- El Jardín Botánico tiene monos tití en libertad: éxito asegurado.
- En los quioscos de la rambla pidan açaí na tigela: merienda oficial del viaje.
Tenemos salidas familiares a Río durante todo el año, con hoteles frente al mar y traslados incluidos. Mirá los paquetes disponibles o consultanos por fechas de vacaciones de julio y setiembre.






